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Los roles de la pareja en el baile del Tango, El Elevador

  • Foto del escritor: Damián Esell
    Damián Esell
  • 30 mar 2020
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 4 abr 2020

Para entender cómo funciona la pareja de tango y el baile en general siempre es bueno utilizar la imaginación.

Imaginemos que te encuentras parado a la entrada de un elevador en un quinto piso de un edificio.

Te encuentras en frente de la puerta, esta se abre, das un par de pasos hacia su interior y ya estás dentro.

El ascensor recibe tu peso corporal que si lo indicamos con vectores tendría dirección vertical y su sentido hacia abajo.

Este vector representa tu peso.

Pero en ese mismo momento hay otra fuerza que la compensa y es la que ejerce el ascensor en sentido contrario al de tu peso para poder sostenerte en ese preciso momento en que te paraste sobre su base. Tu puedes sentir la presión de tu peso sobre la planta de tus pies.

Hasta el momento tenemos un elevador y a ti dentro de el mismo. Ambos se encuentran en el mismo piso en el que lo tomaste ya que aun no has seleccionado el piso al que te deseas trasladar.

Ahora tu y el elevador forman una unidad, estarán amalgamados y se moverán juntos. Han hecho un pacto virtual, tu te paras dentro y el te sostiene y ambos se trasladan juntos hacia arriba o hacia abajo.

Ahora tu eliges ir a un piso superior o inferior, al instante de oprimir la botonera tu y el elevador ascenderán o descenderán juntos. Es decir que esa unidad formada entre ambos se trasladará a los pisos superiores o inferiores sin alterar dicho pacto.

Dentro del ascensor nada cambia, si el elevador realiza movimientos de arranque y frenado suaves casi ni notarás cuando se está moviendo.

Desde un punto de vista externo podría verse el elevador subiendo o bajando o quedándose estacionado en mismo nivel.

Lo que podemos saber es que tu peso no cambiará mientras estés dentro del elevador, sin embargo éste se encuentra suspendido y sostenido por un sistema electromecánico que ejecuta sus movimientos ascendentes y descendentes.

Imaginemos un elevador sostenido por la fuerza de un hombre que se encuentra sobre el nivel del suelo tirando de una fuerte soga que pasa por una polea, sosteniendo con su fuerza el elevador vacío.

La compartimento del elevador está suspendido en el aire y sostenido por la fuerza de este hombre.

Ahora una mujer decide entrar al elevador para subir o bajar a otro nivel.

En el momento que la mujer apoya un pie el peso del elevador aumenta y el hombre tiene que hacer más fuerza para evitar que este se caiga, para ello llama a otro hombre para que entre ambos lo ayuden a sostener el elevador en el mismo nivel en el que estaba.

Finalmente la mujer se sube por completo y entre ambos tiran de la soga para sostener el elevador. La mujer decide descender a un piso inferior entonces entre ambos van soltando la soga para que el elevador pueda descender suavemente. En este momento ambos hombres están ejerciendo menor fuerza para que el elevador pueda descender. Sin embargo cuando la mujer decide ir a un nivel superior, ambos pedirán la ayuda de otro hombre para tirar de la soga con mayor fuerza y lograr que el elevador asciende de nivel.

El ejemplo es a modo de entender cómo funcionan las fuerzas para mostrar la elevación o descenso del elevador y su pasajero.

Supongamos que llevamos todo el sistema del elevador y la mujer a una posición horizontal. Es decir que acostamos el elevador, pero dentro del mismo nada cambia. Es decir que el juego de fuerzas ya no es perpendicular a la Tierra sino paralelo.

Reemplacemos la imagen del elevador por la de la pareja de tango.

Lo más simple es pensar que el hombre tomaría el rol del elevador y el pasajero el de la mujer.

Veamos cómo funciona esta nueva sociedad.

Ambos se encuentran en el abrazo tanguero hasta tomar contacto con sus torsos y ejercer cierta presión entre ambos como lo es habitual en el estilo de baile de tango argentino. Este sería el paralelo con la imagen del pasajero subiéndose al elevador. Aquí hacen un pacto, donde ambos determinan el peso que sienten del uno sobre el otro, se siente como una presión en el torso que será exactamente igual en ambos miembros.

Aquí no tenemos un sistema electromecánico que mueva la pareja hacia atrás o adelante e incluso de lado ni tenemos varios hombres con quien contar como en los ejemplos anteriores, solo tenemos la capacidad técnica y fuerza de ambos para desplazarse caminando, y el pacto entre ambos que no se debe romper a menos que ambos lo determinen.

En los roles tradicionales podríamos decir que el hombre tiene la capacidad y el poder decidir el rumbo a tomar, como si fuese el mismísimo elevador quien seleccione los pisos a desplazarse.

Si el vector de fuerza ejercido por la mujer hacia el hombre es inalterable y tiene un valor fijado desde el inicio, cuando se abrazaron, entonces el hombre tendría el poder de aumentar o disminuir su vector de fuerza ejercido hacia la mujer para producir así los desplazamientos hacia atrás o adelante de la pareja respecto del suelo.

Estos aumentos o reducciones de fuerza producen desequilibrios en sus sentidos correspondientes y es así como la pareja se puede desplazar hacia delante o hacia atrás, para ello la correcta técnica de caminar es fundamental para poder mantener ese pacto de presión en el contacto de los torsos de ambos que se propuso desde el momento del encuentro durante la construcción el abrazo.

En caso de que esta presión se esfumara, o aumentase podría generar conflicto en la pareja dando la sensación de incomodidad o desequilibrio u otros problemas corrientes.

Así que una buena técnica de caminar y una buena postura dará como resultado un baile elegante, cómodo y claro para ambos.

Para simplificar aún más la idea si aún no se ha comprendido, podemos simular el elevador de una manera bien sencilla. Disponemos una mano alejándose del cuerpo a una distancia media sin apoyar el codo sobre el cuerpo y con la palma hacia arriba. Colocamos sobre ella un objeto que pese entre medio a un kilogramo y ya estamos listos para hacer las veces de un elevador.

El peso del objeto puede ser representado por un vector de fuerza que apunta hacia abajo y existe porque la fuerza de gravedad lo atrae hacia el centro de la Tierra. La fuerza muscular que sostiene la mano y al objeto sobre ella es representado por un vector de fuerza opuesto al primero y depende del dueño de la mano. Si representamos los vectores gráficamente sobre un papel podemos simular su magnitud con la longitud del vector, a mayor longitud la fuerza es mayor y a menor longitud la fuerza es menor.

Si los vectores son iguales el objeto queda a la misma altura.

Notemos que simplemente sostener el objeto a la misma altura ya implica un trabajo muscular, y un gasto de energía.

Si aumentamos la fuerza lograremos elevar el objeto posado sobre la mano. Y de lo contrario si reducimos la fuerza.

A mayor o menor diferencia de fuerza respecto del peso del objeto este ascenderá o descenderá con mayor o menor velocidad respectivamente.

Si bien la velocidad es variable y puede ser uniforme o acelerar o desacelerar, el peso del objeto será una constante.

Imaginemos los vectores de fuerza en una lucha por el poder, gana la pelea quien supere al otro en magnitud.

Ahora imaginemos todo este sistema de fuerzas pero tornando la mano y el objeto a una posición horizontal. La fuerza de gravedad ahora es horizontal y no vertical. Listo!, ya tenemos la interacción de fuerzas que se dan en la pareja de tango.

 
 
 

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