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El baile fácil y el difícil. El pianista

  • Foto del escritor: Damián Esell
    Damián Esell
  • 30 mar 2020
  • 6 Min. de lectura

Durante el aprendizaje del tango nos encontramos con una cantidad ilimitada de dificultades, sobre todo si nunca antes hemos aprendido otro baile de pareja.

Si somos bailarines con experiencia seguramente ya habremos superado unas cuantas.

Esto hace que a la hora de enseñarle a un aprendiz nos resulte frustrante que éste se tome tanto tiempo para poder comprender y realizar correctamente los ejercicios. No se trata tan sólo de dar la mejor información posible sino de hallar la manera que el alumno aprenda.

Entonces veamos cuál es el proceso de aprendizaje que necesitan nuestro cerebro y cuerpo en sociedad para incorporar una información tan compleja como lo es el baile del tango.

Mencioné cerebro y cuerpo. Llamemos cerebro al gran procesador de la información recibida, quien la analiza, razona, cuestiona, compara, asocia y almacena la información.

Llamemos cuerpo al instrumento que ejecutará las acciones que el cerebro ordene.

La pareja de tango, al estar formada por dos personas, tendrá dos cerebros y dos cuerpos unificados que tendrán movimientos asociados y otros disociados entre el uno y el otro.

Para comprender mejor explicación que sigue a continuación usaré un ejemplo que todos conocemos: un pianista.

El pianista tiene un cerebro y dos manos. Si observamos un pianista experto veremos que mueve sus manos independientemente.

Esta independencia es total, y abarca las direcciones de movimiento, las velocidad, el ritmo y hasta la calidad de toque de la tecla.

Si nunca has tocado el piano y lo intentas por primera vez verás que esto es algo extremadamente difícil al principio. Por lo que será mucho menos frustrante intentar primero con una sola mano y luego asociar la otra al unísono, es decir que ambas manos ejecuten la misma secuencia de movimiento de dedos.

Luego vendrán las diferentes disociaciones entre las manos, desde las más sencillas, como podría ser otorgarle a la mano izquierda la función de tocar una sola tecla mientras la mano derecha interpreta una sucesión de cuatro teclas. Luego darle a la mano derecha una melodía y a la mano izquierda acordes como acompañamiento.

Una complicación mayor sería la de hacer escalas con la mano derecha ascendiendo hacia los tonos agudos sobre el teclado mientras la izquierda desciende hacia los graves. Y así complejizar más y más la disociación entre ambas.

Pero no se trata de dar una clase de piano, sino de entender cómo funciona el pensamiento para la acción asociada o disociada de ambas manos.

Sabiendo que en el baile del tango tradicional los roles de la pareja están conformados por un líder y un seguidor podríamos presumir que hay un cerebro que maneja ambos cuerpos. Bueno, más o menos, pero puede servir, en principio, pensarlo así para facilitar la siguiente explicación.

He aquí la gran dificultad que deberá enfrentar el debutante si quiere aprender a bailar tango.

El cerebro del líder tendrá que enviar instrucciones a dos cuerpos, y el cuerpo del seguidor ejecutará acciones que partirán de la orden de un cerebro ajeno, adormeciendo momentáneamente sus propios impulsos de movimiento y obedeciendo las indicaciones del otro.

Hay acciones corporales que son más sencillas para ese puente entre el cerebro del líder y ambos cuerpos. Y otras que requieren más esfuerzo. Tal cual lo vimos en el ejemplo del pianista.

La cuestión es diferenciar cuáles serían los movimientos sencillos y cuáles los difíciles? De igual manera que el ejemplo del aprendiz de piano los sencillos serán los movimientos asociados, y por ende los difíciles, los disociados.

Es simple.

Separemos la pareja unos instantes y pidamos al alumno líder que ejecute algunos movimientos , por ejemplo, que de un paso lateral hacia su izquierda o hacia su derecha, luego pidámosle que añada un paso hacia delante o hacia atrás o que camine.

Esto no parece resultar difícil para el novato, ya que son movimientos básicos del caminar que han sido incorporados desde su infancia.

Si ahora le pedimos que tome a su compañera y repita estos movimientos ,

El cerebro del líder envía la orden a su propio cuerpo y al estar tomado a su compañera transmitirá en forma directa e inmediata el movimiento a ella, sin agregar más pensamiento que tomarla y transmitirle su propio movimiento. Es decir que no necesita pensar lo que hará su compañera sino que solo debe preocuparse por sus pasos. Ya que ella se moverá por conexión física directa a través de la toma del abrazo.

Veamos en detalle un simple paso lateral.

En síntesis: el líder tiene que pensar en su propia acción de dar un paso al costado y simplemente tomando a su compañera ella copiará el movimiento.

Pero si en cambio le pedimos que mientras él de su paso lateral hacia su izquierda indique a su compañera que lo de hacia el sentido opuesto esto requerirá dos instrucciones diferentes del cerebro, uno para ella y otro para él.

En este simple ejemplo vemos que la seguidora no tomará el mismo camino que el líder y esto representa una dificultad mayor para él al momento de impartir las instrucciones de movimiento.

Al haber dos instrucciones , primero se debe enviar la correspondiente a la seguidora y luego ejecutar la propia. Podría afirmar que siempre es así. No respetar ese orden de instrucciones producirá algún tipo de error o incomodidad o desconexión en la pareja. Por lo tanto primero se da la instrucción al cuerpo del seguidor y luego se ejecuta el movimiento del líder, aunque a la vista de un espectador se verá como un movimiento simultáneo.

En el caso del pianista la orden para ambas manos es simultánea. (Un buen entrenamiento para este es poder tocar con ambas manos a la vez como también con cada mano en forma individual).

Entonces podemos catalogar los movimientos de la pareja como asociados o disociados, siendo los primeros ideales para el aprendiz novato, y los siguientes para un nivel más avanzado.

Para el cerebro del Líder éstos movimientos disociados de la pareja representan un esfuerzo cerebral agotador, al principio, pero muy enriquecedor finalmente.

Se están formando nuevas conexiones neuronales y va aumentando la inteligencia creativa del líder novato que también se verá reflejado en un mayor dominio corporal.

La disociación en la pareja de baile de tango, al igual que el pianista con sus manos, puede ser de dirección y sentido de movimiento, de tipo y calidad de pisada, de ritmo y velocidad, e incluso de cantidad de pasos.

En el baile del tango existe claramente todas esas posibilidades que enriquecen el baile de manera infinita. Pero deben ser incorporados luego de que los movimientos asociados se hayan automatizado.

Entonces las primeras secuencias de pasos o figuras que el aprendiz novato debe aprender son las que ambos dan la misma cantidad de pisadas, al mismo tiempo, y yendo en la misma dirección. Hay una gran cantidad de movimientos de estas características por lo que simplemente con este material la pareja ya está bailando!

Luego se irán incorporando las secuencias o figuras que incluyan momentos en donde uno de los miembros da una pisada mientras el otro hace un adorno o espera en suspensión, o donde ambos miembros toman sentidos opuestos como lo veremos en el caso de las ¨ sacadas ¨.

Si tomamos nuevamente el ejemplo del pianista, veremos que también incorpora a la interpretación del piano, sus pies para darle función a los pedales.

Con este ejemplo también podemos recordar lo arduo que que ha sido para cualquiera de nosotros aprender a manejar un automóvil. La sincronización del volante, los pedales del acelerador, el freno, el embrague y la palanca de cambios y mirar por los espejos retrovisores. Sin embargo con la práctica hemos logrado automatizar esos movimientos de tal manera que ya no representan un esfuerzo energético en nuestro cerebro por construir esa conexión, ya que una vez edificada ya está lista para ser usada por siempre.

Volviendo a la pareja de baile de tango, veremos luego que los brazos y las manos también tendrán sus movimientos particulares que poco a poco deberemos asociar a los movimientos de las piernas y del cuerpo enriqueciendo así aún más el aprendizaje y ejecución del baile.

El rol de la seguidora de responder a las instrucciones de un cerebro que le es ajeno no es nada simple al principio , sobre todo si quien toma ese rol ya es experta en algún baile solista y está acostumbrada a moverse por sí sola. Si no lo es , puede resultar mucho más fácil.

Entregarse al mando del otro implica una entrega total para que el baile pueda funcionar.

A la par del ejemplo del pianista el hecho que cada miembro de la pareja pueda además ejecutar su movimiento sueltos e independientemente del otro servirá para tener un equilibrio y seguridad aún mayor para ambos y cada uno. Por lo tanto dicho entrenamiento no puede faltar.

En un baile más avanzado o profesional el juego de roles puede ser más amplio, siempre y cuando ambos miembros de la pareja lo acuerden, pero en los inicios del aprendizaje resulta mejor simplificar las posibilidades a las mínimas necesarias respetando la tradición y la esencia.

Esa frase tan usada como: ¨ Déjate llevar ¨ se refiere al pedido del líder a la seguidora por de que inhiba sus impulso o deseos de movimiento propios individuales para entregarse al mando del Líder.

Por suerte ambos roles tienen su belleza y su placer por lo que ambos aceptan esos roles sin discusión y con entrega.

Los profesionales siempre queremos más y más y eso a veces no nos alcanza; la idea de este capítulo fue la de encontrar la mejor manera de facilitar el aprendizaje a quienes recién empiezan.


 
 
 

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