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El Lider Fantasma y los cambios de rol en el baile del Tango.

  • Foto del escritor: Damián Esell
    Damián Esell
  • 25 may 2019
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 30 mar 2020

Para lograr mejores resultados a la hora de bailar tango, estoy implementando la ida de amplificar las funciones que cada rol de la pareja tiene. Los roles tradicionales son para el hombre el de conducir el baile, marcar los movimientos y para la mujer el de seguir al hombre dejándose llevar dentro del abrazo tanguero. Pero la calidad del baile puede ser superior si le damos más funciones a cada uno incluso intercambiando los roles en la pareja. A la definición tradicional le anexamos la idea de que el hombre también "sigue", ya que cuando guía a la mujer debe esperar a que ella accione el andar y luego seguirla en sus movimientos. A ella le cambiamos su rol tradicionalmente "pasivo" y la convertimos en "activa". Pero los roles no terminan allí...

Practicar en una sala de ensayo es el momento más apropiado para experimentar el intercambio de roles, para aprender del otro y superarse a sí mismo.

La idea más básica parte de lograr que la mujer tenga un conocimiento mucho más amplio de lo que hace mientras baila, no solo de su propia técnica de baile sino de lo coreográfico. Acostumbrada a dejarse llevar , modo ancestral de definir el rol femenino en el baile, suele no tener completa idea de como ocupar ese rol, incluso desconocer cómo contribuir a que el hombre en su "rol de líder" mejore el baile de la pareja.

Para ello es necesario que ella aprenda desde las caminatas básicas y los ochos adelante y atrás, a llevar al hombre, es decir a ser Lideresa del baile poniendo al hombre en el "rol seguidor".

Pero el hombre muchas veces carece de la sensibilidad para leer los movimientos sutiles de la mujer, e incluso su baile cerrado y conservador puede que bloquee las propuestas de su compañera por lo que una serie de ejercicios diseñados para este trabajo abrirá su sensibilidad ampliando sus posibilidades y enriqueciendo su baile.

Ejercicios:

Inicialmente se ejercita en forma muy simple y extrayendo los pasos y figuras del tango del ejercicio para hallar la esencia de esta problemática. Uno practica llevar al otro y a conducirlo por la sala, luego el otro toma el mando y el primero se deja guiar. Este ejercicio lúdico consiste en tomarse de las manos como un padre o madre lleva a su hijo en sus primeros pasos, comandar y aceptar se comandado e incluso ir haciendo el intercambio sin discusión ni pelea de quien es el más fuerte o el más débil. Ambos conducirán y ambos serán guiados pero en momentos diferentes, no al mismo tiempo, ya que de lo contrario provocaría disconformidad. He aquí la necesidad de diferenciar una cuestión de seguridad o de potencia que determina que el más ¨fuerte y más seguro de sí mismo será quien comande los movimientos de la pareja poniendo al otro miembro en situación de ¨comandado¨ o ¨seguidor¨. La confianza en el Guía es fundamental para aceptar ser conducido.

En una experiencia grupal esto se puede hacer participando entre todos, donde uno puede tomar a cualquiera del grupo y guiarlo, o puede ser tomado por otro miembro que lo quiera guiar a uno. Incluso puede guiar a más de una persona, o guiar a otra mientras es guiado por una tercera. Tarea nada sencilla pero enriquecedora, porque abre los canales de comunicación y enseña a leer las intenciones corporales de las otras personas.

Entendido este ejercicio, se pasa practicar las caminatas del tango.

Iniciando por las más simples como caminar juntos. En el baile del tango la pareja se encuentra enfrentada, pero el ejercicio de guiar y dejarse guiar también puede ser practicado con ambos miembros de la pareja mirando hacia el mismo sentido. Uno se coloca detrás del otro y lo toma de sus hombros o si están uno al lado del otro se pueden tomar con un semi abrazo. Cualquiera puede tomar el mando de conducir y el otro dejarse guiar, es conveniente experimentar todas las posibilidades.

Luego de entendido este ejercicio el desafío es el de intercambiar los roles sin pactarlo de palabra, sino corporalmente. El rol de quien lidera es básicamente de ser ¨proveedor¨ de energía para producir movimientos y el que se deja guiar es el ¨usuario¨. Este último se hace presente en forma de resistencia que se opone levemente al movimiento del proveedor.

También podemos llamarlos El ¨fuerte¨ y El ¨débil¨.

Para que el débil pueda tomar el rol de fuerte mientras el fuerte está en uso de su función el débil debe ponerse más fuerte que el fuerte y al superarlo éste se verá afectado y cambiará su estado a débil. Así el intercambio se puede hacer cuantas veces quieran.

Luego de practicar las caminatas se puede llevar la lógica de esta ejercitación a los ochos adelante.

Tomados en pareja en principio el hombre con las piernas separadas que lo coloca en una posición fuerte y segura por la estabilidad que esta posición da, la mujer haciendo los ochos adelante en frente suyo. El es el proveedor de la energía de movimiento, y ella con una leve resistencia es la usuaria. La resistencia da una sensación de densidad, de viscosidad, de presencia. Si ella se apura en sus ochos se pierde esta sensación y se debilita la conexión de la pareja. Es cuando el hombre siente que la mujer se adelanta, se apura o que baila ¨sola¨.

En un momento que ella lo desee puede cambiar su repetición sucesiva de ochos y pasar, a través de una apertura, casi por detrás del hombre torsionando a éste a una posición un tanto menos menos cómoda y menos estable que la apertura de piernas separadas en la que se encontraba anteriormente. Ella cambió la coreografía por su propia voluntad y él no le quedó más opción que entregarse al cambio de mando.

La mujer en este momento pasa a una apertura de piernas que la pone en situación fuerte y al hombre en débil. La torsión del hombre le pide a su cuerpo encontrar una posición más cómoda, es entonces donde las fuerzas elásticas corporales contribuyen al desarrollo del ejercicio y es por eso que el hombre se acomoda para responder la marca de su compañera.

El hombre se encuentra ahora en la situación que tenía la mujer anteriormente, listo para pasar enfrente de ella haciendo los ochos adelante, imitando la gracia y sensualidad que demostró ella instantes atrás.

Ella se posicionó para guiarlo y ser proveedora de la energía necesaria para un buen resultado. Quien resiste ahora es él, pero por cuestiones de diferencia en la masa corporal éste ajustará la resistencia para que la mujer en su rol de líder pueda realizar su tarea sin dificultad. El ejercicio vuelve a comenzar pero con los roles cambiados. Se puede practicar en ambos sentidos, a derecha o a izquierda del compañero.

Lo que resta es probar el ejercicio tomados de variadas maneras, ambos de los antebrazos, o de la forma tradicional del abrazo tanguero, o haciendo un flip horizontal en el abrazo. Todo sirve y todo suma para mejorar el baile.

Si los ejercicios están bien hechos y se ha comprendido cómo funciona cada rol y su intercambio esto puede funcionar incluso con personas que no lo han experimentado aún, es decir que no es un sistema pactado verbalmente, previamente, sino que es una cuestión física de manejo corporal, como un arte marcial pero sin pelea.


Incluiré ahora un nuevo término: el ¨Lider Fantasma¨.

Imaginemos una pareja bailando en forma tradicional donde el rol del hombre es el de guiar y de proveer la energía y el de la mujer es quien se deja guiar y sigue a su compañero en sus ideas coreográficas... Ella tiene en su memoria la experiencia de haber guiado también gracias a los ejercicios anteriores y, sin modificar el diseño de los movimientos que propone el hombre ni tomando el rol de mando, puede imaginar que es ella quien está guiando a su compañero en estos movimientos.

Para entenderlo mejor pensemos en el ejercicio de las caminatas, por ejemplo cuando ella se encuentra enfrentada al hombre y él le propone con su cuerpo caminar hacia atrás suyo. es decir la mujer camina hacia atrás y el hombre hacia adelante.

Ella puede actuar como si fuese ella quien comanda la caminata imaginando que ella invita a su compañero a caminar hacia adelante mientras ella lo hace hacia atrás, sin escaparse, esperándolo, con tal paridad que éste no se dará cuenta del truco pero si notará un excelente resultado. Lo mismo si cambiamos el sentido de la marcha. El la guía a ella hacia su atrás, es decir que el hombre camina hacia atrás y la mujer hacia adelante, pero ella puede imaginarse que es ella quien comanda y lleva al hombre hacia atrás caminando hacia adelante con energía y seguridad. El sentirá comodidad y la caminata entre ambos se desarrollará en armonía y con las piezas de este mecanismo perfectamente encastradas.

Llevemos esto a movimientos más elaborados como los ochos, los giros las sacadas, y tantos elementos que hacen el acervo coreográfico del baile del tango.


En síntesis , el Líder Fantasma es un Líder oculto dentro del ¨rol seguidor¨ que sin modificar su función principal y su sumisión al liderazgo del otro miembro de la pareja produce un gran beneficio en todo su baile, es como si el seguidor estuviese guiando al líder en los movimientos que parten de la imaginación de éste, sin modificarle sus ideas, al contrario favoreciendo el resultado de las mismas.

En una situación de intercambio de roles, en el momento en que el hombre pasa a ocupar el rol pasivo, también activa su Líder Fantasma para hacer la tarea de la mujer posible y placentera.

Todos estos ejercicios los enseño en clases grupales, seminarios o lecciones privadas.







 
 
 

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